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Iluminación para leer: qué luz elegir y dónde poner las lámparas

Luz cálida o fría, lámpara de pie o de pared, dónde van los tomas y cómo cuidar los libros de la luz: guía para armar un buen rincón de lectura.

Redacción Entre Libros · · 5 min de lectura

Lámpara de lectura encendida junto a un sillón
Lámpara de lectura encendida junto a un sillón. Foto: Unsplash.

Para leer cómodo necesitás dos luces: una general, suave, que ilumine el cuarto, y una de lectura dirigida a la página, ubicada a un costado y un poco detrás de tu hombro para que no haga reflejos ni sombra. Para leer de noche conviene una luz cálida o neutra, con buena reproducción de los colores, y LED, que casi no emite ultravioleta ni calienta los libros. El sol directo, en cambio, es el enemigo de los lomos.

Las dos luces de un rincón de lectura

La luz general evita el contraste fuerte entre una página muy iluminada y un cuarto en penumbra, que cansa la vista. Puede ser un plafón, una lámpara de techo con pantalla o apliques de pared que reboten la luz hacia el techo.

La luz de lectura es la que importa. Tiene que caer sobre el libro desde un costado, nunca de frente, porque de frente refleja en el papel ilustrado. Si sos diestro, suele funcionar mejor del lado izquierdo, y al revés si sos zurdo, para que la mano que da vuelta la página no tape la luz. Las opciones más prácticas son:

  • Lámpara de pie con brazo o cabezal orientable, junto al sillón.
  • Aplique de pared con brazo articulado, que libera el piso y la mesa de luz.
  • Lámpara de mesa con pantalla opaca, que dirige la luz hacia abajo.

Temperatura de color: cálida, neutra o fría

Las lámparas indican en la caja la temperatura de color en kelvin. Los valores bajos, alrededor de 2700 a 3000 K, dan una luz cálida, amarillenta, parecida a la de las lámparas de antes. Alrededor de 4000 K la luz es neutra. Desde unos 5000 K en adelante es fría, azulada.

  • Para leer de noche en el living o el dormitorio, la mayoría prefiere luz cálida o neutra: es más relajante.
  • Para un escritorio de estudio donde se trabaja muchas horas, una luz neutra ayuda a distinguir mejor el texto.
  • La luz fría en un rincón de lectura suele sentirse de oficina.

Además del color, mirá el índice de reproducción cromática, que figura como IRC o CRI. Cuanto más alto, más naturales se ven los colores del papel y de las ilustraciones. El Instituto Canadiense de Conservación, en su guía sobre daños por luz, recomienda un mínimo de 85 para iluminar colecciones, un buen criterio también para una lámpara de lectura.

La luz también daña los libros

Esa misma guía explica que los LED emiten muy poca radiación ultravioleta, bastante menos que los tubos fluorescentes, y mucho menos que la luz del día, que es la fuente más agresiva. La luz decolora lomos y tapas, y el ultravioleta amarillenta y debilita el papel, sobre todo el de baja calidad, como el de diario. Las guías de conservación usan como referencia tradicional unos 50 lux para exhibir papel, un nivel muy bajo pensado para museos; en casa no hace falta llegar a eso, pero sí aplicar el principio.

  • No ubiques la biblioteca frente a una ventana con sol directo.
  • Si no queda otra, usá cortinas, persianas o una película con filtro ultravioleta en el vidrio.
  • Apagá las luces de la biblioteca cuando no la usás.
  • Rotá los libros que están a la vista si notás que los lomos se decoloran.

El Northeast Document Conservation Center coincide: recomienda filtrar el ultravioleta de ventanas y tragaluces y cerrar cortinas en las ventanas más soleadas durante los meses de calor.

Dónde poner tomas, llaves y lámparas

El mejor momento para pensar la luz de lectura es antes de amueblar. Un rincón bien iluminado sin cables cruzando el piso depende de que haya un toma o una salida de luz donde realmente va el sillón.

  • Un toma al costado del sillón, a la altura del zócalo, para la lámpara de pie.
  • Una salida para aplique a la altura de la cabeza sentada, si preferís luz de pared.
  • Tomas a ambos lados de la cama, con llave cerca de la mano para apagar sin levantarte.
  • Una llave combinada en cuartos con dos accesos, para no cruzar a oscuras.
  • Iluminación de estantes con tiras LED, solo si van bien ventiladas y con fuente adecuada, nunca apoyadas sobre los libros.

Agregar tomas, mover una llave o colocar apliques supone abrir canaletas o pasar cables, y conviene que lo haga un electricista en Montevideo que revise además si el circuito soporta la carga y si la instalación tiene protección diferencial. En Uruguay, el Decreto 260/022 mantiene las categorías de instaladores eléctricos autorizados que fija UTE, de modo que vale la pena preguntarle al técnico por su habilitación.

Evitá las soluciones improvisadas: zapatillas encadenadas, alargues bajo la alfombra o cables apretados detrás de una biblioteca llena de papel no son buena combinación.

Errores comunes

  • Leer solo con la luz del techo, que queda detrás y hace sombra sobre la página.
  • Lámparas sin pantalla que encandilan.
  • Una sola lámpara potente en un cuarto oscuro, que genera demasiado contraste.
  • Elegir la lámpara por el diseño sin probar si el brazo llega al libro.

La luz y el color de las paredes trabajan juntos: si estás armando el cuarto desde cero, leé también de qué color pintar un cuarto de lectura.

Y si estás armando el rincón desde cero, en escritores uruguayos que hay que leer tenés por dónde empezar a llenar el estante.

Preguntas frecuentes

¿Qué luz es mejor para leer de noche?

Una luz cálida o neutra, dirigida a la página desde un costado, combinada con una luz general suave en el cuarto para no forzar la vista.

¿Las lámparas LED dañan los libros?

Mucho menos que la luz del día o los tubos fluorescentes, porque emiten muy poco ultravioleta y casi no dan calor en el haz. Igual conviene apagarlas cuando no se usan.

¿Puedo poner tiras LED dentro de la biblioteca?

Sí, si están bien instaladas, con fuente adecuada y sin tocar los libros. Para una biblioteca de uso diario, una buena luz general suele alcanzar.

¿Conviene una lámpara regulable?

Sí. Poder bajar la intensidad te deja usar la misma lámpara para leer y para ambientar el cuarto.

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